
El liderazgo femenino es un acto de valentía y autenticidad, y la llave para las estrategias de negociación que realmente funcionan.
La forma en que jugamos nuestro papel en femenino en nuestros lugares de trabajo y en nuestras empresas, es nuestra mayor ventaja. Lo increíble de nuestra posición es que nuestro mayor recurso reside, justamente, en nuestra esencia. El primer paso para liderar en femenino es simple, pero profundamente transformador: debemos aceptar esa fuerza intrínseca, abrazando las maravillosas características que nos hacen únicas. En lugar de negarlas, debemos hacer que trabajen a nuestro favor.
El espejo y el yo: El primer paso para mejorar la autoestima
Tu única competidora está en el espejo
¿Dónde está tu mayor competidora? Está en el espejo, delante de ti.
En lugar de ver a las otras mujeres en tu lugar de trabajo como una amenaza o una competición, debes recordar que la única persona con la que debes competir es contigo misma cada día.
Si ves a todo el mundo como una amenaza, es un reflejo de lo que tienes dentro, falta de autoconfianza o baja autoestima. Esas amenazas externas son una representación de nuestros propios miedos. Si compites con la persona que ves en el espejo, intentando ser mejor que ayer desde la compasión, lograrás mejorar tu autoestima de forma genuina.
La regla de la escalera (apoyo mutuo)
El liderazgo femenino exige sororidad. Hay mucha soledad “ahí arriba”, y la unión hace la fuerza. Si tienes la oportunidad de ayudar a una mujer a que suba, ponle la escalera. No podremos cambiar las estructuras ni evolucionar si no nos apoyamos las unas a las otras.
Estrategias de negociación: La fuerza de tu propia esencia
La negociación auténtica: No actúes como un hombre
Una de las trampas más comunes es la de intentar negociar como un hombre. Lo digo con conocimiento de causa: no funciona. Cuando intentas ser súper fuerte y agresiva, vas directamente en contra de tu naturaleza.
Tu mejor carta de presentación eres tú misma. Tu mejor estrategia de negociación no es la agresividad, sino tu propia esencia: esa parte divertida, cariñosa, emocional, o incluso inocente. Eres quien eres y cuando estés en la mesa de negociación, la única credibilidad que importa es la que te da tu autenticidad. El único papel que debes jugar es el tuyo.
Intuición, empatía y escucha
¿Por qué rechazar lo que nos hace poderosas? Las mujeres tenemos valores mucho más empáticos y características maravillosas como saber escuchar o esa capacidad de llegar al corazón de las personas.
La intuición y la empatía son herramientas del liderazgo femenino que te permiten tomar mejores decisiones al entender al otro. Potenciar estas fuerzas es clave para la negociación y el liderazgo efectivo.
El poder del storytelling y la vulnerabilidad
Las mujeres somos grandes contadoras de historias. Y tenemos que contar esas historias de cómo nos ha costado llegar a estas posiciones y compartirlo. Hay tanto poder en la vulnerabilidad y en la emoción que no debemos temer mostrar nuestra humanidad.
Al compartir con tus equipos tu trayectoria, te vuelves más humana, más cercana, y esto genera una conexión que inspira. Mostrar tu vulnerabilidad es un acto de liderazgo femenino que te da una credibilidad inigualable.
Finalmente, tienes que recapacitar sobre tu trayectoria. Analiza tu experiencia y cambia la narrativa.
En lugar de ser una víctima de las circunstancias, conviértete en un ejemplo de superación. Lo más importante no es lo que nos pasa, sino cómo reaccionamos frente a lo que nos pasa.
Si sientes que esa “narrativa de víctima” está anclada en la duda o la inseguridad, te invito a leer mi segundo libro, “El Miedo y Yo”. En él, profundizo en cómo convertir esa emoción paralizante en tu mayor aliado.
No tengas miedo de brillar. Tienes que darte el permiso de mostrar esa luz lo más alto y fuerte posible, porque eso nos va a ayudar a todas.
Y debemos hacerlo junto con los hombres porque somos un complemento. Es importante que trabajemos juntos, hombres y mujeres, para un mundo mejor, coordinando esfuerzos.
Un abrazo enorme,
Bisila Bokoko